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Cómo trabajamos
Seis fases, con entregables y plazos definidos desde el principio. La primera es una llamada sin coste para entender el caso; la última, un informe firmado que usted puede usar frente a quien haga falta. Entre medias hay una fase que muchos se saltan y que es la más útil: el borrador comentado.
El proceso, fase a fase
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1. Llamada de encuadre
Veinte o treinta minutos, sin coste y sin compromiso. Necesitamos saber cinco cosas: para qué se valora, qué porcentaje, a qué fecha, quién va a leer el informe y si hay un plazo legal o procesal que cumplir. Con eso podemos decir qué tipo de informe hace falta y qué documentación se necesita.
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2. Propuesta
Por escrito, normalmente en 24 o 48 horas. Incluye el alcance detallado, los entregables, el calendario, los honorarios cerrados y —tan importante como lo anterior— qué queda fuera del encargo.
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3. Solicitud de información
Lista concreta y ordenada por bloques, con los documentos imprescindibles separados de los deseables. Se envía el mismo día de la aceptación, porque reunirla suele ser la fase que más se alarga. Está publicada en el checklist.
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4. Análisis
Comprensión del negocio con una o dos entrevistas, normalización del resultado con soporte documental, análisis de deuda y circulante, identificación de contingencias, aplicación de los métodos y construcción del puente al valor de las participaciones.
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5. Borrador comentado
Antes de cerrar nada, revisamos con usted las hipótesis, los ajustes y las conclusiones. Es el momento de corregir supuestos y de incorporar información que no estaba sobre la mesa. Es la fase que más mejora el resultado final y la que más se agradece después.
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6. Informe definitivo
Firmado, con metodología, fuentes, análisis de sensibilidad y rango de valor con escenario central. Y, si el encargo lo incluye, con la presentación de sus conclusiones ante la contraparte.
Lo que hacemos siempre
- Cruzar al menos dos métodosUno de rentabilidad y uno de contraste. Si divergen mucho, averiguamos por qué antes de emitir nada.
- Citar las fuentesCada parámetro externo con su origen, su fecha y su ámbito de aplicación.
- Declarar las limitacionesQué información no hemos podido verificar y qué hipótesis hemos tenido que asumir.
- Presentar un rangoCon análisis de sensibilidad de las dos o tres variables críticas.
- Explicar el puenteDel valor de la empresa al precio de las participaciones, partida a partida.
Lo que no hacemos
Nunca
- Ajustar la conclusión a una cifra pedida.
- Vincular los honorarios al valor resultante.
- Actuar por dos partes en la misma operación.
- Emitir un dictamen pericial cuando existe conflicto de interés.
- Comprometer un plazo que sabemos que no vamos a cumplir.
Siempre
- Presupuestar antes de empezar, por escrito.
- Avisar y presupuestar cualquier ampliación de alcance.
- Revisar el borrador con el cliente antes de cerrarlo.
- Firmar el informe con nombre y cualificación.
- Estar disponibles para explicarlo después.
Quién trabaja en el encargo
Un responsable del asunto que es su interlocutor único desde la primera llamada hasta la entrega, con el apoyo del equipo que corresponda: fiscal cuando la operación tiene efectos tributarios, mercantil cuando hay que revisar estatutos y pactos, y pericial cuando el destino es un procedimiento. No hay traspasos de expediente ni interlocutores que cambian a mitad del trabajo.
Sobre nuestro método de trabajo
¿Hace falta que visiten la empresa?
No siempre. La mayor parte del trabajo se realiza sobre documentación y con entrevistas por videoconferencia, que suelen ser suficientes. La visita presencial se reserva para lo que realmente la exige: instalaciones industriales cuyo estado condiciona la inversión de reposición, inmuebles relevantes, o situaciones en las que conviene entrevistar al equipo directivo en persona. Cuando es necesaria, se indica en la propuesta.
¿Puedo participar en el análisis?
Debe participar, y esa es la función de la fase de borrador. Nadie conoce la empresa como quien la dirige, y buena parte de los ajustes relevantes salen de esa conversación: el contrato que se firmó en enero, el cliente que se perdió por una circunstancia puntual, la inversión que ya está decidida. Lo que no es participación es pedir que la conclusión cambie sin que cambien los hechos.
¿Qué pasa si no estoy de acuerdo con el resultado?
Se discute en el borrador, que existe exactamente para eso: revisar hipótesis, aportar información nueva y corregir supuestos que no reflejan la realidad. Si tras esa revisión el desacuerdo persiste porque la discrepancia es de criterio, se hace constar y el informe se emite con la conclusión técnica. Un informe modificado para acomodar una cifra deseada no protege a nadie, y menos al cliente que va a usarlo frente a un tercero.
¿Ofrecen seguimiento después de la entrega?
Sí. Las aclaraciones razonables sobre el contenido del informe están incluidas, y si el asunto evoluciona —llega una oferta, se abre una comprobación, la operación se estructura de otra forma— podemos actualizar el trabajo aprovechando todo lo hecho, con un coste muy inferior al de un encargo nuevo. En la práctica, muchos clientes vuelven meses después con el asunto ya en marcha.
¿Necesita saber cuánto vale su empresa?
Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.