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Valoración para comprar o vender una empresa
Valorar es la mitad del trabajo. La otra mitad es convertir ese valor en un precio que aguante hasta la firma: elegir la estructura, redactar la carta de intenciones, sobrevivir a la due diligence, encajar el earn-out y no perder por el camino, en fiscalidad, lo que se ha ganado negociando.
De la idea de vender a la escritura
Una operación de compraventa de pyme dura entre seis y quince meses. Estas son sus etapas y lo que se decide en cada una.
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Preparación
De doce a veinticuatro meses antes. Es donde se gana o se pierde la mayor parte del precio: normalizar resultados, reducir la dependencia del socio, diversificar clientes, sacar de la sociedad lo que no es del negocio y resolver contingencias conocidas. Se detalla en preparar la venta.
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Valoración y rango de salida
Con métodos cruzados y el puente al equity value construido. No se sale al mercado con una cifra: se sale con un rango defendible y con las respuestas preparadas a los ajustes que planteará el comprador.
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Búsqueda y contacto
Compradores industriales, competidores, fondos y directivos. Un proceso con varios candidatos compitiendo mejora el precio más que cualquier argumento de valoración, porque introduce la única variable que el vendedor no controla: la alternativa del comprador.
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Carta de intenciones
Precio orientativo, mecanismo de ajuste, condiciones, exclusividad y confidencialidad. Aquí se fija el marco de todo lo que viene después, y lo que se concede en la LOI es muy difícil de recuperar luego.
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Due diligence
El comprador revisa lo fiscal, lo laboral, lo contable, lo mercantil y lo regulatorio. De ahí salen los ajustes al EBITDA, la deuda no revelada y las contingencias, que se traducen en precio, escrow o manifestaciones. Se explica en due diligence y precio.
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Contrato y cierre
Precio y su mecanismo —locked box o ajuste al cierre—, manifestaciones y garantías, límites y plazos de responsabilidad, escrow, no competencia, permanencia y, si procede, earn-out.
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Después de la firma
Liquidación del ajuste de precio, transición ordenada, cumplimiento de los compromisos de permanencia y liquidación de los impuestos de la operación, que conviene tener calculados desde el principio.
Todo lo que hay que decidir sobre el precio
- Valorar para venderQué mira el comprador y cómo preparar la empresa en los dieciocho meses previos.
- Valorar para comprarValor autónomo, sinergias, precio máximo y capacidad de repago de la deuda de adquisición.
- Participaciones o activosShare deal o asset deal: riesgos heredados, fiscalidad y sucesión de contratos.
- Carta de intencionesQué se pacta sobre el precio antes de la due diligence y qué carácter vinculante tiene.
- Earn-outEl puente entre lo que pide el vendedor y lo que paga el comprador, sin acabar en pleito.
- Locked box y ajusteDos mecanismos de fijación del precio y quién asume qué entre la firma y el cierre.
- Due diligence y precioCómo se traduce cada hallazgo en euros, retención o manifestación.
- Fiscalidad de la ventaIRPF del socio, exención en la holding, ITP y valores de referencia.
- Múltiplos por sectorRangos de referencia por actividad y tamaño, y qué sitúa a una empresa en la parte alta.
- Negociar el precioCómo se defiende un rango, cómo se responde a los ajustes y cuándo hay que levantarse.
Las tres cifras de una operación
En toda compraventa conviven tres números distintos, y confundirlos es el origen de la mayoría de los malentendidos:
El vendedor quiere capturar parte del valor de inversión; el comprador quiere pagar cerca del autónomo. La distancia entre ambos se reparte en función de quién tiene más alternativas, y por eso un proceso con varios candidatos vale más que cualquier informe.
Lo que más veces rompe una operación
- Expectativas no contrastadas del vendedorUn precio de partida basado en una cifra oída, sin normalización ni puente al equity, que hace inviable cualquier oferta razonable.
- Sorpresas en la due diligenceDeuda no revelada, contingencias fiscales relevantes, contratos con cláusula de cambio de control o litigios no comunicados.
- Financiación del compradorOperaciones que dependen de un préstamo que finalmente no se concede en las condiciones previstas.
- El factor humanoEl vendedor que, llegado el momento, no está preparado para dejar de dirigir la empresa que ha construido.
- Fiscalidad descubierta tardeUn coste fiscal no anticipado que cambia el neto que recibe el vendedor y le hace replantearse la operación entera.
Los cinco tienen algo en común: se previenen antes, no durante. Es la razón por la que el trabajo de valoración y de estructuración fiscal debe empezar mucho antes de que haya un comprador sentado enfrente.
Sobre la compraventa
¿Cuándo debo valorar, antes o después de recibir una oferta?
Antes, siempre que sea posible. Negociar sin conocer el propio rango de valor coloca al vendedor en una posición estructuralmente débil: no sabe si la oferta es buena, no puede argumentar los ajustes y tiende a anclarse en la primera cifra que oye. Si la oferta ya ha llegado, la valoración sigue siendo útil y urgente, porque permite responder con criterio en lugar de con intuición.
¿Merece la pena vender solo una parte?
Es una opción cada vez más frecuente y tiene sentido cuando el vendedor quiere monetizar parte de su patrimonio pero seguir en el proyecto, o cuando el comprador necesita que permanezca para asegurar la transición. Ahora bien, cambia la naturaleza de la operación: el precio por participación suele ser menor porque el comprador no obtiene control pleno, y lo que se negocia con más intensidad no es el precio sino el pacto de socios posterior, que determinará cómo se convive y cómo se sale después.
¿Hace falta un asesor si el comprador es un conocido?
Especialmente entonces. Las operaciones entre partes con relación previa tienden a empezar con un acuerdo verbal cordial y a terminar mal cuando aparecen las contingencias, porque nadie quiso poner por escrito lo incómodo. Un contrato bien redactado, con manifestaciones y garantías claras y un mecanismo de precio definido, no es desconfianza: es lo que permite que la relación sobreviva a la operación.
¿Qué documentación hay que preparar?
La misma que pedirá la due diligence, y conviene tenerla ordenada antes de empezar: cuentas anuales, balances de sumas y saldos, detalle de deuda, contratos con clientes y proveedores, situación laboral y de la plantilla, inmuebles y arrendamientos, litigios, situación fiscal y libros societarios. La lista completa está en el checklist de información. Un vendedor con la documentación preparada transmite orden, y el orden se paga.
¿Necesita saber cuánto vale su empresa?
Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.