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Cuánto vale su empresa, y por qué vale eso

Una empresa no tiene un precio: tiene un rango de valor que depende del método que se aplique, de quién compre y de para qué se valore. No vale lo mismo la misma sociedad para vender el 100 %, para que salga un socio minoritario, para declarar una herencia o para justificar una prima de emisión ante un inversor. Esta web recorre todos los métodos, todos los parámetros y todas las situaciones en las que hay que poner una cifra, con el criterio de un despacho que además defiende esa cifra cuando alguien la discute.

12métodos explicados
13factores que mueven el valor
11sectores con múltiplos propios
48 hplazo de respuesta

Del valor de la empresa al precio de las participaciones

La confusión más extendida en valoración de pymes es tratar como sinónimos dos cifras que casi nunca coinciden. Los métodos de rentabilidad —descuento de flujos y múltiplos— dan el valor del negocio en su conjunto, con independencia de cómo esté financiado. Lo que cobra el vendedor es otra cosa: es lo que queda después de restar la deuda y de ajustar todo lo que no forma parte de la operativa.

Valor de la empresa − deuda financiera neta ± ajuste de circulante + activos no afectos − contingencias = precio de las participaciones Este puente es donde se pierde o se gana el dinero de verdad. Un múltiplo bien elegido sobre un EBITDA bien normalizado puede acabar en un precio absurdo si el puente está mal construido.

Cada elemento de esa resta tiene su propia discusión. Qué es deuda y qué no lo es —el préstamo del socio, el leasing, el aplazamiento con la Seguridad Social, el factoring con recurso—. Qué nivel de circulante se considera normal en un negocio estacional. Qué inmuebles están afectos a la actividad y cuáles son patrimonio personal aparcado en la sociedad. Y cuánto resta una contingencia fiscal que puede materializarse o no.

Por eso una valoración seria dedica más páginas al puente que a la fórmula. La fórmula la aplica cualquiera; el puente exige conocer la sociedad, leer los contratos y entender la contabilidad.

Situaciones

Seis motivos por los que se acaba llamando a un valorador

La mayoría de las valoraciones no nacen de la curiosidad, sino de un hecho que obliga: una oferta encima de la mesa, un fallecimiento, un socio que quiere salir, un inversor que pide una cifra o una carta de la Administración. Cada uno de esos caminos tiene su propia sección.

Compraventa

Comprar o vender una empresa

Preparar la venta, calcular el precio máximo del comprador, decidir entre vender participaciones o activos, redactar la carta de intenciones, diseñar el earn-out y encajar los hallazgos de la due diligence en el precio.

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Sucesión

Herencias y donaciones

Qué valor se declara en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cómo interactúa con la reducción por empresa familiar, cómo se reparte una empresa entre herederos y cómo se defiende el valor si lo comprueban.

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Socios

Entrada y salida de socios

Derecho de adquisición preferente, cláusulas estatutarias de valoración, separación y exclusión del socio, experto independiente del Registro Mercantil y valoración en conflictos societarios.

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Capital

Ampliaciones de capital

Cómo se traduce una valoración en prima de emisión, cómo se calcula la dilución de cada socio, cómo se valoran las aportaciones no dinerarias y cuándo puede excluirse el derecho de suscripción preferente.

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Inversión

Business angels y startups

Valorar lo que aún no tiene números: métodos Berkus y scorecard, venture capital method, notas convertibles y SAFE, cláusulas económicas del term sheet y deducción fiscal por invertir en empresas de nueva creación.

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Fiscal

Valoración ante Hacienda

Operaciones vinculadas, regla especial del artículo 37 de la Ley del IRPF, comprobación de valores, tasación pericial contradictoria y defensa del valor declarado ante la Administración tributaria.

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Método de trabajo

Cómo se construye una valoración que aguanta

Un informe de valoración no se juzga por la cifra final, sino por si cada paso que lleva hasta ella puede explicarse y documentarse. Este es el orden que seguimos.

  1. Entender el negocio antes que las cuentas

    Qué vende, a quién, con qué margen, con qué competencia y con qué dependencia del socio. Sin esto, los números no significan nada: dos empresas con el mismo EBITDA pueden valer el triple una que otra.

  2. Normalizar el resultado

    Sueldos de socios a valor de mercado, gastos personales fuera, alquileres a partes vinculadas ajustados, extraordinarios eliminados y subvenciones tratadas por separado. Es el trabajo del EBITDA normalizado, y cada euro de ajuste se multiplica por el múltiplo.

  3. Aplicar al menos dos métodos

    Uno de rentabilidad y otro de contraste. Si el descuento de flujos y los múltiplos apuntan a rangos incompatibles, hay una hipótesis mal puesta. Es el mejor detector de errores que existe, y por eso se cruzan siempre.

  4. Construir el puente al equity value

    Deuda financiera neta, ajuste de circulante, activos no afectos, contingencias y descuentos por iliquidez o minoría cuando el paquete no es de control. Aquí es donde la mayoría de las valoraciones caseras se rompen.

  5. Presentar un rango, no un número

    El valor de una empresa no cotizada es un intervalo con un escenario central. Un informe que da una cifra exacta con dos decimales está fingiendo una precisión que no existe, y eso lo detecta cualquier contraparte.

  6. Dejarlo por escrito para quien lo vaya a discutir

    Metodología, fuentes, hipótesis y sensibilidades. Si el destinatario es un juzgado o la Inspección, el informe lo firma un perito de ValiTax y se prepara para ser contradicho.

Los múltiplos son útiles y son peligrosos

«Mi empresa vale cinco veces EBITDA» es la frase más repetida y la peor entendida. Un múltiplo es el resumen de una valoración que alguien hizo en otra empresa, en otro momento y en otras condiciones. Sirve para contrastar, no para decidir.

El mismo sector admite rangos muy amplios. Una empresa de servicios con contratos plurianuales, cliente diversificado y un equipo directivo que no depende del fundador se paga en la parte alta de la horquilla. La misma actividad, con tres clientes que suponen el 70 % de la facturación y un socio que firma todos los presupuestos, se paga en la parte baja, cuando se paga.

FactorEfectoPor qué
Tamaño de la empresa±1,5xLas empresas mayores acceden a compradores financieros e industriales, y su riesgo percibido es menor
Recurrencia de ingresos±1,5xUn contrato firmado a tres años vale más que la misma facturación conseguida cada mes
Concentración de clientes−0,5x a −2xPerder un cliente que pesa el 30 % cambia la empresa que se ha comprado
Dependencia del socio−0,5x a −2xSi el negocio es el fundador, el comprador no está comprando un negocio
Crecimiento sostenido+0,5x a +2xSe paga el futuro, y el histórico es la única prueba disponible de ese futuro
Calidad de la información±0,5xLo que no se puede verificar, se descuenta: la opacidad siempre tiene precio

Efectos orientativos sobre el múltiplo de EBITDA en operaciones de pyme en España. No son cifras normativas: sirven para entender la dirección y el orden de magnitud, nunca para sustituir un análisis del caso.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta antes de encargar una valoración

¿Cuánto vale mi empresa, más o menos?

Sin ver las cuentas, nadie puede decirlo con honestidad. Lo que sí puede adelantarse es el orden de magnitud: la mayoría de las pymes rentables españolas se mueven entre cuatro y siete veces su EBITDA normalizado, menos la deuda financiera neta. Ahora bien, ese rango se estrecha o se desploma en función de la recurrencia de los ingresos, de la concentración de clientes y de cuánto dependa el negocio del socio que lo va a abandonar. Y si la empresa no gana dinero de forma recurrente, el múltiplo no aplica y hay que ir al valor de liquidación o al valor de sus activos.

¿Sirve la misma valoración para vender y para Hacienda?

El trabajo de fondo sí; el informe, no siempre. Una valoración para negociar se presenta como un rango con hipótesis discutibles, porque su función es sostener una posición. Una valoración con efectos fiscales —una donación, una operación vinculada, una aportación no dineraria— debe además encajar con las reglas de valoración que impone la norma tributaria, que en algunos casos fija mínimos concretos, como ocurre con el artículo 37 de la Ley del IRPF. Lo habitual es partir del mismo análisis y emitir el documento que corresponda a cada uso.

¿Por qué dos valoraciones de la misma empresa dan cifras distintas?

Porque valorar no es medir. Dos profesionales competentes pueden discrepar legítimamente en la tasa de descuento, en el crecimiento a perpetuidad, en qué partidas son recurrentes y en qué descuento por iliquidez aplicar a un paquete minoritario. Lo que no es legítimo es que la discrepancia no pueda explicarse: si un informe no permite reconstruir de dónde sale cada hipótesis, el problema no es la cifra, es el informe. Por eso una segunda opinión empieza siempre por revisar las hipótesis, no el resultado.

¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?

Depende del alcance. Un informe orientativo sobre una pyme con la contabilidad ordenada se entrega en una o dos semanas. Un informe completo, con normalización detallada, proyecciones y análisis de sensibilidad, entre tres y cinco semanas. Un dictamen pericial destinado a un procedimiento judicial o a una comprobación de valores lleva más, porque incorpora documentación probatoria y se redacta pensando en que será contradicho. Siempre se presupuesta con honorarios cerrados antes de empezar: los detalles están en plazos y honorarios.

¿Qué documentación necesitan para empezar?

Como mínimo, las cuentas anuales de los tres últimos ejercicios, el balance de sumas y saldos actualizado, el detalle de la deuda financiera y de los saldos con socios, la relación de inmuebles y su situación, los contratos relevantes con clientes y proveedores, la plantilla y la situación fiscal de la sociedad. Con eso se puede trabajar; el resto se pide sobre la marcha. La lista completa está en el checklist de información.

¿Trabajan en toda España?

Sí. LRB Tax & Legal tiene oficinas en Madrid y delegación en Palma de Mallorca, y trabaja con cobertura nacional. La mayor parte del trabajo de valoración se hace sobre documentación e información remitida, con reuniones por videoconferencia, y las visitas presenciales se reservan para lo que realmente las exige: instalaciones industriales, inmuebles relevantes o entrevistas con el equipo directivo.

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