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Múltiplos de EBITDA
Es el método más usado en la compraventa de pymes y el peor aplicado. La operación aritmética es trivial; lo difícil es todo lo demás: qué EBITDA se multiplica, de dónde sale el múltiplo, si la muestra de referencia se parece a la empresa y qué hay que restar después para llegar a lo que realmente cobra el vendedor.
Qué es y qué significa el múltiplo
El múltiplo de EBITDA es el cociente entre el valor de una empresa y su EBITDA. Cuando se dice que un sector se paga a seis veces, se está diciendo que en las operaciones observadas el valor de la compañía equivalía a seis veces su resultado antes de intereses, impuestos y amortizaciones.
El múltiplo es, en el fondo, un descuento de flujos comprimido: incorpora implícitamente el crecimiento esperado, el riesgo del sector y las inversiones necesarias, todo resumido en un número. Por eso funciona bien cuando la empresa se parece a las de la muestra y falla estrepitosamente cuando no.
Qué EBITDA se multiplica
Nunca el del último ejercicio sin más. El EBITDA que se multiplica debe ser normalizado: corregido de sueldos de socios que no están a mercado, gastos personales, alquileres a partes vinculadas, extraordinarios, indemnizaciones puntuales y cualquier partida que no vaya a repetirse con el nuevo propietario.
Sobre qué ejercicio tomar, hay tres prácticas habituales y conviene decir cuál se usa:
| Referencia | Cuándo se usa | Riesgo |
|---|---|---|
| Último ejercicio cerrado | Negocios estables, sin cambios relevantes | Recoge un año que puede ser atípico |
| Últimos doce meses | Cuando el cierre queda lejos de la fecha de valoración | Exige información de gestión fiable |
| Media de tres ejercicios | Negocios cíclicos o con volatilidad | Penaliza a las empresas en crecimiento real |
De dónde sale el múltiplo
De tres fuentes, por orden de fiabilidad decreciente: transacciones comparables reales del sector y del tamaño, múltiplos de compañías cotizadas comparables con descuento por tamaño e iliquidez, y estadísticas publicadas de operaciones de pyme. Ninguna es perfecta, y todas deben citarse en el informe. Se detalla en comparables y transacciones.
El error más habitual es tomar el múltiplo de una compañía cotizada y aplicarlo a una pyme sin ajustar. Una cotizada tiene acceso al mercado de capitales, gobierno corporativo, equipo directivo profesional y liquidez inmediata. Una pyme familiar no tiene nada de eso, y el mercado lo descuenta.
Rangos habituales y qué mueve dentro del rango
En el mercado español de pymes, los múltiplos de EBITDA se mueven en horquillas amplias que dependen sobre todo del tamaño y de la calidad del negocio, no solo del sector.
| Perfil de empresa | Rango orientativo | Comentario |
|---|---|---|
| Microempresa dependiente del socio | 2x – 3,5x | Con frecuencia se valora más como traspaso que como empresa |
| Pyme consolidada, EBITDA menor de 1 M€ | 3,5x – 5x | El comprador es casi siempre industrial o un competidor |
| Pyme con EBITDA de 1 a 3 M€ | 5x – 7x | Entra el capital riesgo y el múltiplo sube por competencia entre compradores |
| Empresa mediana, EBITDA superior a 3 M€ | 6x – 9x | Proceso competitivo, banca de inversión y compradores internacionales |
| Software con ingresos recurrentes | 8x – 15x | Se valora más por múltiplo de ingresos recurrentes que por EBITDA |
Rangos orientativos para operaciones de pyme en España, ofrecidos como marco de referencia. El múltiplo aplicable a una empresa concreta depende de su recurrencia de ingresos, su concentración de clientes, su dependencia del socio y su crecimiento contrastado. Los rangos por actividad están en múltiplos por sector.
Ventajas
- Se entiende sin formación financiera, lo que facilita la negociación.
- Refleja lo que el mercado paga de verdad, no lo que un modelo predice.
- No exige proyecciones, que es donde se concentra la discrecionalidad.
- Permite comparar rápidamente varias alternativas de inversión.
Limitaciones
- Ignora las inversiones futuras necesarias: dos empresas con el mismo EBITDA y distinto capex no valen lo mismo.
- No distingue entre crecimiento sostenible y crecimiento puntual.
- Arrastra las diferencias entre la empresa y la muestra de comparables.
- Es muy sensible a errores en la normalización del EBITDA.
Sobre los múltiplos de EBITDA
¿Por qué mi sector se paga a ocho veces y a mí me ofrecen cuatro?
Casi siempre por tamaño y por riesgo. Las estadísticas sectoriales que circulan proceden en su mayoría de operaciones sobre compañías bastante mayores, con equipos directivos profesionales, ingresos diversificados y procesos de venta competitivos con varios compradores pujando. Una empresa de dos millones de facturación, con el fundador al frente de todo y dos clientes que suponen la mitad de las ventas, no está en ese mercado. La diferencia entre ocho y cuatro no es una injusticia: es el precio del riesgo que asume el comprador.
¿El múltiplo se aplica al EBITDA o al EBITDA menos amortizaciones?
Al EBITDA, siempre que el múltiplo proceda también de EBITDA. La coherencia entre numerador y denominador es la regla básica: un múltiplo de EBITDA se aplica a EBITDA, uno de EBIT a EBIT y uno de ventas a ventas. Mezclarlos produce errores de gran magnitud. En negocios intensivos en capital, muchos compradores prefieren el múltiplo de EBIT precisamente porque el EBITDA ignora que hay que reponer la maquinaria.
¿Cómo se justifica un múltiplo en un informe que puede acabar discutido?
Con tres elementos: la muestra de referencia identificada y su fuente, los ajustes aplicados a esa muestra —por tamaño, por liquidez, por crecimiento— explicados uno a uno, y la posición de la empresa dentro del rango argumentada con hechos verificables. Un múltiplo afirmado sin más no resiste a un perito contrario ni a un actuario de la Inspección: es la parte más atacable de una valoración por comparación.
¿Qué pasa si la empresa tiene EBITDA negativo?
El método deja de ser aplicable: no existe múltiplo negativo con sentido económico. En ese caso se acude a múltiplos de ingresos si el sector lo admite —típicamente tecnología con ingresos recurrentes—, al valor de liquidación como suelo, o a un descuento de flujos que recoja la recuperación esperada si existe un plan creíble. Y hay que plantearse una pregunta previa: si el negocio no genera resultado recurrente, lo que se está vendiendo probablemente sean sus activos y su cartera, no una empresa en funcionamiento.
¿Necesita saber cuánto vale su empresa?
Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.