Locked box y ajuste al cierre

Inicio/Compraventa/Locked box y ajuste al cierre

Locked box y ajuste al cierre

Entre la fecha en que se calcula el precio y la fecha en que se firma pasan semanas o meses, y durante ese tiempo la empresa sigue funcionando: genera caja, paga deuda, cobra y compra. Hay dos formas de resolver quién se queda con esa evolución, y elegir una u otra cambia el resultado económico de la operación.

Los dos mecanismos

Locked boxAjuste al cierre
Fecha de referenciaUn balance anterior a la firmaEl día del cierre
PrecioFijo desde la firmaProvisional, se ajusta después
Riesgo del período intermedioDel compradorDel vendedor
Beneficio del períodoDel compradorDel vendedor
ProtecciónProhibición de fugas de valorCuentas de cierre auditadas
Complejidad postcierreMínimaAlta: cálculo y posible discrepancia
Habitual enProcesos competitivos y operaciones europeasOperaciones bilaterales y con incertidumbre

Cómo funciona el locked box

Se toma un balance cerrado y revisado —normalmente el del último ejercicio o uno intermedio auditado— y sobre él se calculan la deuda neta y el circulante. El precio queda fijado desde ese momento. A cambio, el comprador exige que entre esa fecha y el cierre no salga valor de la empresa hacia el vendedor.

Eso es lo que se llama prohibición de leakage, y comprende de forma expresa: dividendos y reservas repartidas, devoluciones de préstamos de socios, retribuciones extraordinarias, condonaciones de deuda a favor del vendedor o de partes vinculadas, transmisiones de activos a precio distinto de mercado y asunción de gastos de la operación por la sociedad. Junto a ellas se define el permitted leakage: lo que sí puede salir, como la nómina ordinaria del vendedor o los pagos previstos en contratos vigentes.

Como la empresa genera valor durante ese período y el comprador se lo queda, es frecuente pactar un interés de arrastre a favor del vendedor: un porcentaje anual sobre el precio, calculado desde la fecha de referencia hasta el cierre, que compensa esa transferencia.

Cómo funciona el ajuste al cierre

Se pacta un precio provisional basado en estimaciones y, tras el cierre, se preparan unas cuentas a la fecha exacta de la transmisión. La deuda neta y el circulante reales se comparan con los importes de referencia y la diferencia ajusta el precio al alza o a la baja.

Su ventaja es la precisión: el vendedor se lleva exactamente el valor generado hasta el último día. Su inconveniente es el conflicto: las cuentas de cierre las prepara normalmente una parte y las revisa la otra, y el desacuerdo sobre criterios contables es la fuente número uno de litigios postcierre en operaciones de tamaño medio.

Lo que hay que definir sí o sí

  • Definición cerrada de deuda netaLista de cuentas contables incluidas, no una descripción genérica. Se explica en deuda financiera neta.
  • Definición cerrada de circulanteIgual, con el nivel objetivo y su método de cálculo. Ver capital circulante.
  • Jerarquía de criterios contablesPrimero lo pactado en el contrato, después las políticas históricas de la sociedad, y solo en último término la norma general. Sin esta jerarquía, cada parte aplicará la interpretación que le favorece.
  • PlazosPara preparar las cuentas de cierre, para objetar y para resolver.
  • Experto independienteCon procedimiento de designación, alcance de su decisión y reparto de sus honorarios.

Cuál conviene en una pyme

El locked box suele ser preferible cuando existe un balance reciente y fiable, el período hasta el cierre es corto y ambas partes prefieren certeza. Simplifica mucho el postcierre y evita meses de discusión contable. El ajuste al cierre encaja mejor cuando el negocio es muy estacional, cuando la fecha de referencia queda lejos o cuando la información contable no es lo bastante sólida como para fijar un precio definitivo sobre ella.

En operaciones pequeñas hay una tercera vía muy extendida: precio cerrado sin mecanismo alguno, con manifestaciones del vendedor sobre la situación de la deuda y del circulante a la fecha de firma. Es simple y funciona si el importe es moderado y la relación de confianza lo permite; a partir de cierto tamaño, el riesgo que traslada al comprador deja de ser asumible.

Preguntas frecuentes

Sobre los mecanismos de precio

¿Qué interés de arrastre es razonable?

Se negocia y suele referenciarse a la rentabilidad que el vendedor obtendría por el precio si ya lo hubiera cobrado, o a la caja que la empresa genera durante el período. En la práctica se pacta un porcentaje anual fijo aplicado desde la fecha de referencia hasta el cierre. Cuanto más largo sea el período intermedio, más relevante es esta cláusula: en operaciones que tardan seis meses en cerrarse por autorizaciones administrativas, puede suponer una cifra significativa.

¿Quién prepara las cuentas de cierre?

Depende de lo pactado y no es una cuestión menor, porque quien prepara marca el punto de partida. Lo habitual es que las prepare el comprador, que ya controla la sociedad, y que el vendedor disponga de un plazo para revisarlas con acceso completo a la contabilidad y a los soportes. La alternativa —que las prepare el vendedor— tiene el problema de que ya no tiene acceso a la empresa. En operaciones de cierto tamaño se encarga a un tercero desde el inicio.

¿Se pueden combinar ambos mecanismos?

Sí, y es una solución práctica frecuente: locked box para la deuda neta, que es verificable con documentación bancaria y poco discutible, y ajuste al cierre solo para el circulante, que es la partida realmente sensible al momento. Reduce el ámbito de la discusión postcierre a una sola magnitud y conserva la certeza en el resto del precio.

¿Qué pasa si el negocio empeora entre la firma y el cierre?

En un locked box, el riesgo lo asume el comprador salvo que exista una cláusula de cambio material adverso que le permita no cerrar. Esas cláusulas son de interpretación restrictiva y se reservan para deterioros graves y duraderos, no para una mala temporada. En un ajuste al cierre, parte del deterioro se traslada automáticamente al precio a través del circulante y de la deuda neta. En ambos casos conviene definir bien qué obligaciones de gestión ordinaria asume el vendedor durante el período intermedio.

¿Necesita saber cuánto vale su empresa?

Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.