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Reestructuraciones y régimen fiscal especial

Fusionar, escindir, aportar una rama de actividad o canjear participaciones son operaciones que, sin un régimen especial, tributarían como si se vendiera todo. La normativa permite diferir esa tributación cuando se cumplen los requisitos y existe un motivo económico válido. Esas dos condiciones son la clave de toda la materia.

Las operaciones cubiertas

OperaciónUso habitual en pymes
FusiónIntegrar dos sociedades del grupo o absorber una participada
Escisión totalSeparar el patrimonio de una sociedad entre dos o más ramas familiares
Escisión parcialSegregar una rama de actividad manteniendo la sociedad original
Aportación no dineraria de rama de actividadFilializar un negocio para venderlo o para aislar riesgos
Canje de valoresConstituir una holding familiar aportando las participaciones de la operativa
Aportación no dineraria especialAportar participaciones a una sociedad cumpliendo determinados requisitos

Todas ellas comparten la misma lógica: no hay una verdadera realización de riqueza, sino una reorganización de cómo está estructurado el mismo patrimonio empresarial. Por eso la norma permite que la tributación se difiera hasta que se produzca una transmisión real.

El motivo económico válido

Es la condición material de todo el régimen. La normativa establece que no se aplicará cuando la operación tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal, y en particular cuando no se efectúe por motivos económicos válidos tales como la reestructuración o racionalización de las actividades, sino con la mera finalidad de conseguir una ventaja fiscal.

Los motivos que en la práctica se aceptan y se documentan con normalidad:

  • Separar actividades con riesgos distintosAislar el patrimonio inmobiliario del riesgo operativo del negocio.
  • Preparar la entrada de un socio o la venta de una parteFilializar la unidad que va a transmitirse.
  • Ordenar la sucesión familiarSeparar patrimonios entre ramas familiares con proyectos distintos.
  • Racionalizar la estructuraSimplificar un grupo con sociedades redundantes, reduciendo costes.
  • Facilitar la financiaciónPresentar a las entidades una estructura con un perímetro definido.
  • Centralizar la gestiónCrear una holding que dirija y coordine las participadas.

La existencia de motivo económico válido es una cuestión de hecho que se aprecia caso a caso, y sobre la que existe abundante doctrina administrativa y jurisprudencia. La consecuencia de su ausencia y su alcance —si afecta a toda la operación o solo a la ventaja fiscal indebidamente obtenida— ha sido objeto de pronunciamientos relevantes. Conviene analizarlo antes de ejecutar la operación.

El papel de la valoración

Aunque el régimen difiera la tributación, valorar sigue siendo necesario y por varias razones:

  1. Para fijar el tipo de canje

    En una fusión o en un canje de valores hay que determinar cuántas participaciones de la sociedad resultante corresponden a los socios de la absorbida o aportante. Eso exige valorar ambas.

  2. Para proteger a los socios minoritarios

    Un tipo de canje mal calculado transfiere valor entre socios y es motivo de impugnación de la operación.

  3. Para cumplir los requisitos mercantiles

    La normativa de modificaciones estructurales exige, en determinados supuestos, informes de administradores y de expertos independientes sobre el tipo de canje y sobre el patrimonio aportado.

  4. Para documentar el motivo económico

    Un informe que cuantifique la situación de partida y el efecto esperado de la reorganización es un elemento de apoyo relevante frente a una eventual comprobación.

La comunicación y los efectos

El régimen se aplica salvo renuncia, y la realización de las operaciones debe comunicarse a la Administración tributaria en los términos y plazos reglamentariamente establecidos. La sociedad adquirente se subroga en los valores y en la antigüedad de los elementos recibidos, que es precisamente el mecanismo que difiere la tributación: la plusvalía latente no desaparece, se traslada.

Esa subrogación tiene una consecuencia que conviene explicar al cliente: la reestructuración no elimina el impuesto, lo aplaza. Cuando más adelante se venda lo reorganizado, la ganancia se calculará sobre los valores originarios. Lo que se gana es tiempo y estructura, no exención.

Preguntas frecuentes

Sobre las reestructuraciones

¿Qué es exactamente una rama de actividad?

Un conjunto de elementos patrimoniales que constituyen una unidad económica autónoma determinante de una explotación económica, es decir, un conjunto capaz de funcionar por sus propios medios. No basta con transmitir activos sueltos: tiene que haber organización, medios materiales y, normalmente, personal. Es un concepto que la doctrina administrativa ha perfilado con detalle y cuya concurrencia es el primer punto que se examina en una comprobación de estas operaciones.

¿Puedo separar los inmuebles de la empresa con este régimen?

Es una de las operaciones más frecuentes, y su viabilidad depende de cómo se plantee. Si los inmuebles están afectos a una actividad de arrendamiento organizada, puede haber rama de actividad. Si son simplemente activos que se quieren aislar del riesgo del negocio, el encaje es más discutible y hay que analizar la modalidad concreta y el motivo económico. Es exactamente el tipo de operación que conviene consultar antes de ejecutar, incluso mediante consulta vinculante.

¿Qué pasa si la Administración niega el motivo económico?

La consecuencia es la eliminación de la ventaja fiscal obtenida, con la regularización correspondiente. El alcance de esa regularización —si afecta a toda la operación o se limita a la ventaja indebidamente obtenida— ha sido objeto de pronunciamientos que han matizado la respuesta. En cualquier caso, la mejor defensa es preventiva: documentar el motivo económico en el propio expediente de la operación, con un informe que explique la situación previa, los objetivos perseguidos y el resultado esperado.

¿Hace falta informe de experto independiente?

Depende del tipo de operación y de las sociedades implicadas. La normativa de modificaciones estructurales exige informe de experto independiente en determinados supuestos, singularmente cuando intervienen sociedades anónimas, y contempla excepciones cuando todos los socios lo acuerdan en los términos previstos. Con independencia de la exigencia legal, en operaciones con varios socios es aconsejable disponer de una valoración que sustente el tipo de canje, porque es lo que evita impugnaciones posteriores.

¿Necesita saber cuánto vale su empresa?

Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.