Qué determina el valor

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Qué determina el valor de una empresa

Dos empresas del mismo sector, con la misma facturación y el mismo beneficio, pueden valer el doble una que otra. La diferencia no está en el método que se aplique, sino en trece parámetros que se calculan uno a uno y que casi nunca aparecen en la conversación inicial sobre el precio.

Tres bloques

Los trece factores, agrupados

Unos determinan cuánto genera la empresa, otros cuánto riesgo tiene y otros qué parte de ese valor llega efectivamente al bolsillo del socio.

Bloque 1

Lo que la empresa genera

EBITDA normalizado, proyecciones financieras y valor terminal. Definen la magnitud sobre la que se aplicará todo lo demás. Un error aquí se propaga multiplicado al resultado final.

Bloque 2

El riesgo de que se repita

Tasa de descuento, prima de riesgo y beta, dependencia del socio, concentración de clientes y contingencias. Determinan a qué múltiplo o a qué tasa se traduce ese resultado.

Bloque 3

Lo que llega al socio

Deuda financiera neta, capital circulante, activos no afectos, prima de control y descuentos por iliquidez y minoría. Convierten el valor de la empresa en el precio de unas participaciones concretas.

Un ejemplo de cómo se acumulan

Partimos de una empresa de servicios que declara un beneficio antes de impuestos de 300.000 euros y a la que su propietario atribuye, aplicando «cinco veces», un valor de 1,5 millones. El recorrido por los factores cambia la cifra tres veces.

PasoAjusteEfecto
Punto de partidaBeneficio declarado 300.000 €—
NormalizaciónEl administrador cobra 20.000 € cuando el mercado paga 60.000; se imputa alquiler de mercado por el local del socio; se eliminan 30.000 € de gastos personalesEBITDA normalizado 280.000 €
MúltiploDos clientes concentran el 55 % de las ventas y el socio firma todos los proyectos: el múltiplo pasa de 5x a 3,8xValor de empresa 1.064.000 €
DeudaPóliza dispuesta de 120.000 €, leasing de 40.000 € y préstamo del socio de 90.000 €−250.000 €
CirculanteClientes por encima del nivel normalizado en 60.000 € por retrasos de cobro−60.000 €
Activos no afectosUna plaza de garaje no usada en la actividad, valorada aparte+35.000 €
Precio estimado de las participaciones789.000 €

Ejemplo ilustrativo construido para mostrar el efecto acumulado de los ajustes; no procede de un caso real ni constituye una referencia de valor. Lo relevante no son las cifras sino la mecánica: entre la intuición inicial y el precio defendible hay una distancia que se recorre factor a factor.

Los tres factores que más mueven la aguja

  1. La normalización del resultado

    Porque cada euro de ajuste se multiplica. Es también el factor sobre el que el vendedor tiene margen de actuación legítimo: documentar bien los gastos no recurrentes y ajustar la retribución a mercado con antelación cambia la conversación.

  2. La calidad de los ingresos

    Recurrencia, diversificación de clientes y contratos firmados. Determinan el múltiplo aplicable más que el sector. Es lo que separa una empresa de tres veces EBITDA de otra de seis.

  3. La deuda y lo que se le parece

    Porque se resta íntegra del valor. Y porque en pymes hay muchas partidas que son deuda sin llamarse así: aplazamientos con la Administración, préstamos de socios, deudas por dividendos acordados y no pagados o compromisos con antiguos empleados.

Preguntas frecuentes

Sobre los factores del valor

¿Puedo aumentar el valor de mi empresa antes de venderla?

Sí, y con margen considerable si se dispone de doce a veinticuatro meses. Las palancas más eficaces no son financieras sino estructurales: reducir la concentración de clientes, formalizar contratos que hoy son acuerdos verbales, construir un segundo nivel directivo que no dependa del socio, regularizar la retribución y separar de la sociedad los activos que no son del negocio. Todas ellas actúan sobre el múltiplo, que es donde está el efecto multiplicador. Se detalla en preparar la venta.

¿Por qué el comprador ajusta el EBITDA a la baja si yo lo he ajustado al alza?

Porque la normalización tiene dos direcciones y cada parte tiende a ver solo la suya. El vendedor añade los gastos personales que no se repetirán; el comprador añade los gastos que la empresa no tiene y va a tener: el sueldo del director que sustituirá al socio, el seguro que no estaba contratado, el software que había que actualizar, el convenio que se aplicará correctamente. Un informe honesto recoge ambos lados desde el principio, y eso evita perder credibilidad en la due diligence.

¿Los activos inmobiliarios suman siempre?

Suman si están correctamente separados del cálculo de rentabilidad, y no suman si se cuentan dos veces. Si la empresa usa un local propio y no paga alquiler, su resultado está inflado en el importe de ese alquiler; al aplicar un múltiplo a ese resultado ya se está pagando implícitamente por el inmueble. Lo correcto es imputar un alquiler de mercado, valorar el inmueble aparte y sumarlo, teniendo en cuenta además su fiscalidad latente. Está explicado en activos no afectos.

¿Cuánto pesa el sector frente a la empresa concreta?

Menos de lo que se cree. El sector marca el rango en el que se mueven los múltiplos, pero la posición dentro de ese rango —que puede suponer una diferencia del 50 % o más— la determinan factores propios de la empresa: recurrencia, concentración, dependencia del socio, crecimiento contrastado y calidad de la información. Los rangos sectoriales están en valoración por sectores, pero ningún rango sustituye al análisis del caso.

¿Necesita saber cuánto vale su empresa?

Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.