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Venture capital method
Es el método que explica cómo piensa realmente un fondo: no se pregunta cuánto vale la empresa hoy, sino cuánto podrá venderse dentro de cinco años y qué porcentaje necesita comprar ahora para obtener el retorno que sus inversores le exigen. La valoración es el resultado de ese cálculo, no su punto de partida.
La secuencia
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Estimar el valor de salida
Cuánto valdría la empresa en el año de la desinversión, normalmente aplicando un múltiplo de mercado a los ingresos o al EBITDA proyectados para ese año. Es la hipótesis más determinante de todo el modelo.
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Descontar a la rentabilidad exigida
No con un WACC, sino con la rentabilidad que el fondo exige a una inversión de este riesgo, que en fases tempranas es muy alta porque debe compensar las operaciones que fracasarán.
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Obtener la valoración post-money implícita
El valor de salida traído al presente a esa tasa es la valoración post-money que hace viable la operación.
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Ajustar por la dilución futura
Si habrá más rondas antes de la salida, el porcentaje que se compra hoy se diluirá. Hay que comprar más ahora para llegar al porcentaje deseado en el momento de vender.
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Despejar el porcentaje y la valoración pre-money
Inversión dividida entre valoración post-money da el porcentaje; post-money menos inversión da la pre-money.
La rentabilidad exigida
Es el parámetro que más sorprende a los fundadores. Un fondo de fase temprana sabe que una parte importante de su cartera no devolverá el capital, de modo que las inversiones que funcionan deben compensar a las que no. Eso se traduce en tasas de descuento que en fase semilla se sitúan con frecuencia por encima del 50 % anual, y que van bajando conforme la empresa madura y el riesgo disminuye.
| Fase | Rentabilidad anual exigida | Múltiplo objetivo a 5 años |
|---|---|---|
| Semilla | 50 % – 70 % | De 8 a 14 veces |
| Serie A | 40 % – 55 % | De 5 a 9 veces |
| Serie B | 30 % – 45 % | De 4 a 6 veces |
| Crecimiento | 25 % – 35 % | De 3 a 4 veces |
Rangos orientativos de uso habitual en la práctica del capital riesgo, ofrecidos como marco de referencia. Varían por fondo, por sector y por momento de mercado, y no constituyen un estándar normativo.
Por qué el fundador debe conocerlo
Porque explica peticiones que de otro modo parecen arbitrarias. Cuando un inversor pide un 25 % por una cantidad que al fundador le parece pequeña, no está infravalorando el proyecto: está aplicando su modelo de retorno. Entender la mecánica permite negociar donde hay margen —el múltiplo de salida asumido, el número de rondas futuras previstas, la tasa aplicada— en lugar de discutir la cifra final sin argumentos.
También permite ver el efecto de la dilución futura, que es la parte que más se subestima: si el inversor quiere tener un 15 % en el momento de la salida y prevé dos rondas más, tendrá que comprar hoy bastante más de ese 15 %.
Sus puntos débiles
- Todo depende del valor de salidaQue es una hipótesis sobre un múltiplo de mercado dentro de cinco años aplicado a unos ingresos proyectados. Dos incertidumbres multiplicadas.
- Asume una única salidaNo contempla escenarios intermedios ni la posibilidad de que la empresa se convierta en un negocio rentable sin venderse.
- Ignora las preferencias de liquidaciónEl retorno real del inversor no es proporcional a su porcentaje si tiene preferencia sobre el precio de venta. Se explica en term sheet.
- Es muy sensible al plazoUn año más de horizonte con una tasa del 50 % cambia el resultado de forma drástica.
Por eso, en la práctica, el método se usa junto con los comparables de ronda: uno da la lógica del retorno y los otros el contraste de mercado. Cuando ambos apuntan a rangos muy distintos, la discrepancia suele estar en el valor de salida asumido.
Sobre el venture capital method
¿Por qué exigen rentabilidades tan altas?
Porque el resultado esperado del conjunto de la cartera se construye sobre muy pocas operaciones exitosas. Un fondo que invierte en veinte empresas espera que varias devuelvan poco o nada, que unas cuantas devuelvan aproximadamente lo invertido y que una o dos generen el retorno del fondo entero. Para que esa aritmética funcione, cada inversión individual debe evaluarse con la exigencia de poder ser una de las que multiplique. No es codicia: es cómo funciona el modelo.
¿Se puede aplicar a una empresa que no busca vender?
Mal, porque el método asume una desinversión. Si la empresa no va a venderse, el retorno del inversor tendría que venir de dividendos o de una recompra pactada, y entonces el modelo adecuado es otro: descuento de los flujos que efectivamente recibirá o valoración de la opción de venta pactada. Es una conversación que conviene tener al principio, porque un inversor de capital riesgo y un fundador que no quiere vender nunca tienen un desencuentro estructural.
¿Cómo se estima el valor de salida?
Aplicando un múltiplo a la magnitud proyectada para el año de salida: ingresos recurrentes en negocios de software, EBITDA en negocios consolidados. El múltiplo debe tomarse de operaciones reales de compañías comparables ya maduras, sin asumir expansión de múltiplos. Es útil hacer el ejercicio inverso: comprobar qué facturación tendría que alcanzar la empresa para justificar el valor de salida asumido, y valorar si ese objetivo es plausible.
¿El fundador puede usar este método a su favor?
Sí, invirtiendo el razonamiento: si el inversor exige un retorno de diez veces y propone una valoración determinada, se puede calcular qué valor de salida está asumiendo implícitamente y discutir si es razonable. Con frecuencia ese ejercicio revela que el inversor está siendo conservador en sus proyecciones, y ahí hay margen de negociación. Es mucho más productivo que discutir directamente sobre la cifra de valoración.
¿Necesita saber cuánto vale su empresa?
Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.