Métodos de valoración

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Métodos de valoración de empresas

No existe el método correcto: existe el método correcto para esta empresa, esta finalidad y esta información disponible. Los doce que se explican aquí miden cosas distintas —lo que la empresa producirá, lo que el mercado paga por empresas parecidas o lo que valen sus bienes— y por eso una valoración solvente casi nunca se apoya en uno solo.

Tres familias

Todos los métodos pertenecen a una de estas tres familias

Entender a qué familia pertenece cada método explica de antemano qué va a captar y qué se le va a escapar.

Familia 1

Métodos de rentabilidad

Valoran lo que la empresa va a generar en el futuro: descuento de flujos de caja, capitalización de beneficios y descuento de dividendos. Son los que responden a la pregunta que de verdad importa a un comprador, y los que más dependen de hipótesis discutibles.

Familia 2

Métodos de mercado

Valoran por comparación: múltiplos de EBITDA, múltiplos de compañías cotizadas comparables y de transacciones precedentes. Aportan realismo y contraste, pero arrastran las diferencias entre la empresa valorada y la muestra.

Familia 3

Métodos patrimoniales

Valoran lo que la empresa tiene: valor contable, valor contable ajustado, valor sustancial y valor de liquidación. Ignoran la capacidad de generar beneficio, y por eso funcionan como suelo y como referencia en sociedades patrimoniales.

Catálogo

Los doce métodos, uno a uno

Cada ficha explica el mecanismo, la fórmula cuando la hay, los datos que exige, sus ventajas, sus puntos ciegos y las situaciones en las que es el método adecuado.

Qué mide cada método, en una tabla

La comparación directa aclara por qué dos métodos dan cifras distintas sobre la misma empresa: no es que uno esté mal, es que están midiendo cosas diferentes.

MétodoQué mideNecesitaMejor para
Descuento de flujosCapacidad futura de generar cajaProyecciones creíbles y tasa de descuentoEmpresas con plan de negocio defendible
Múltiplos de EBITDALo que paga hoy el mercadoEBITDA normalizado y muestra comparablePymes rentables y estables
Transacciones precedentesPrecios reales pagados con controlOperaciones comparables con datos públicosContraste en compraventa del 100 %
Valor contable ajustadoLo que la empresa posee, a valor realTasaciones y análisis de partidasPatrimoniales e inmobiliarias
Valor de liquidaciónLo que se recuperaría al cerrarValores de realización y costes de cierreEmpresas en pérdidas o en crisis
Capitalización de beneficiosRentabilidad recurrenteBeneficio normalizado y tasaNegocios maduros sin crecimiento
Descuento de dividendosLo que recibe el socioPolítica de reparto estableParticipaciones minoritarias
Métodos mixtosPatrimonio más superbeneficioValor sustancial y beneficioTradición continental y peritajes

Por qué siempre se cruzan al menos dos

Un solo método no permite detectar errores. Si el descuento de flujos arroja doce millones y los múltiplos de mercado apuntan a cinco, hay algo mal: o las proyecciones son optimistas, o la tasa de descuento es baja, o la muestra de comparables no representa a esta empresa. Esa discrepancia es información valiosa, y solo aparece si se aplican los dos.

El cruce habitual en pymes es múltiplos como referencia principal y descuento de flujos como contraste, con el valor patrimonial ajustado como suelo. En empresas con inversiones fuertes o con un plan de negocio contractualizado, el orden se invierte. En sociedades sin actividad económica real, los métodos de rentabilidad sobran y solo queda el patrimonial.

Lo que ningún método captura solo

Hay elementos de valor que no entran en ninguna fórmula y que se tratan aparte, en el puente al equity value o como ajustes finales:

  • Los activos no afectosEl local que no se usa, la cartera de fondos, el vehículo de recreo. No generan flujo operativo, así que ni el DCF ni los múltiplos los recogen: se valoran por separado y se suman.
  • Las contingenciasUn acta de inspección en curso, un litigio laboral, una deuda tributaria aplazada. Se cuantifican por importe y probabilidad y se restan.
  • El controlQuien decide el dividendo, el sueldo del administrador y la venta futura tiene algo que el minoritario no tiene, y eso vale dinero.
  • La liquidezUnas participaciones no cotizadas no se venden cuando uno quiere ni al precio que uno calcula. Ese riesgo se descuenta.
Preguntas frecuentes

Sobre los métodos de valoración

¿Cuál es el método más fiable?

El descuento de flujos es el más completo conceptualmente, porque es el único que incorpora explícitamente el crecimiento, las inversiones necesarias y el riesgo. Pero también es el más sensible a las hipótesis: mover un punto la tasa de descuento o dos décimas el crecimiento a perpetuidad cambia el resultado más de lo que muchos esperan. En la práctica, la fiabilidad no viene del método sino de la calidad de los datos y de la honestidad con que se declaran los supuestos.

¿Por qué se sigue usando el valor contable si no refleja el valor real?

Por dos razones. La primera es que la norma tributaria lo utiliza en varias reglas de valoración, como el valor teórico del último balance aprobado en el Impuesto sobre el Patrimonio o en la regla especial del artículo 37 de la Ley del IRPF. La segunda es que sirve de punto de partida objetivo y verificable sobre el que después se hacen los ajustes: es más fácil discutir una revalorización concreta que una cifra global sin origen.

¿Se pueden promediar los resultados de varios métodos?

Se puede, pero hay que hacerlo con criterio y no como una media aritmética automática. Promediar métodos que miden cosas distintas sin justificar el peso de cada uno es una forma elegante de esconder que no se ha decidido nada. Lo defendible es explicar por qué en este caso el método principal es uno, qué papel cumplen los demás y, si se ponderan, por qué esos pesos y no otros.

¿Qué método usa la Administración tributaria?

Depende del impuesto. Hay reglas específicas —el valor teórico y la capitalización al 20 % del artículo 37 de la Ley del IRPF, las reglas del Impuesto sobre el Patrimonio— y hay supuestos en que se acude al valor de mercado sin definir método, en cuyo caso la Administración suele emplear dictámenes de peritos y el contribuyente puede oponer su propia valoración. Todo esto se trata en valoración fiscal y en comprobación de valores.

¿Necesita saber cuánto vale su empresa?

Cuéntenos para qué necesita la valoración —vender, comprar, repartir una herencia, entrar o salir de una sociedad, ampliar capital o defender un valor ante Hacienda— y le diremos qué tipo de informe le sirve, qué información hace falta, en cuánto tiempo lo tiene y con qué honorarios cerrados.